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Senda Costera: Bustio - Pendueles

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Descripción del tramo:

 

A partir de los límites con la Comunidad de Cantabria y hasta la misma villa de Llanes, es posible recorrer, a través de una senda costera, un total de 37 kilómetros que se desarrollan por uno de los paisajes costeros más bellos de la Cornisa Cantábrica, pertenecientes a los concejos de Ribadedeva y Llanes.

 

Este gran tramo de senda costera fue realizado a través de dos proyectos diferenciados: Tramo Bustio-Pendueles y tramo Pendueles-Llanes de 22,4 Km y 14,6 Km respectivamente.

 

La senda costera del oriente de Asturias atraviesa una costa caliza de gran singularidad geomorfológica y paisajística incluida dentro de la red de espacios protegidos del Principado de Asturias.

 

El recorrido de esta senda serpentea entre la rasa costera karstificada y las llamadas sierras planas cuarcíticas que se elevan sobre el mar a modo de impresionantes miradores, desde donde el caminante podrá contemplar a vista de pájaro la costa oriental asturiana.

 

El río Deva tiene su nacimiento en Fuente Dé y recorre 62 kilómetros por sinuosos parajes antes de llegar a su desembocadura. Recoge todas las aguas procedentes de los macizos oriental, central y parte del occidental de los Picos de Europa, siendo sus afluentes más importantes el Duje y el Cares.

 

Merece la pena acercarse al encuentro del dío con el mar, limitado por verticales acantilados que destacan sobre el paisaje de marismas de la zona baja. Este río está considerado como Lugar de Interés Comunitario.

 

Los puertos pesqueros de Bustio en Asturias y Unquera y Molleda en Cantabia se instalan en las proximidades de la desembocadura.

 

Desde el Parque de la Remansona de Bustio, la senda se dirige en dirección noroeste para alcanzar la cota de la sierra plana de Pimiango a través de los barrios de la Texera y Salcea, situados a la falda del Picu l´Cañon, al que ascenderemos a través de praderías y bosquetes de eucaliptos para ir al encuentro del Camino de Santiago.

 

La totalidad del trazado se encuentra debidamente señalizada mediante hitos kilométricos y direccionales, situados a lo largo del camino, que permite su fácil identificación.

 

La primera reliquia histórica que nos depara esta senda son las ruinas del Monasterio de Tina y los restos de las dependencias donde habitaban los monjes, integradas en un bosquete de encinas que se sitúa sobre el mismo acantilado.

 

A partir de este punto, la senda desciende a tarvés de unas escalinatas hasta llegar al arroyo de Bartolo, para nuevamente ascender en fuerte pendiente por una breve ladera del monte de las Guirzas y continuar llaneando hasta la carreera del Faro de San Emeterio.

 

A nuestra derecha quedarán la Cueva de El Pindal y la hermosa Ermita de San Emeterio, donde se rodó parte de la película "El Abuelo", dirigida por José Luis Garci.

 

Tal vez sea este enclave, compuesto por la ermita, las cuevas prehistóricas y el solitario faro de San Emeterio, uno de los más mágicos y evocadores de la costa asturiana.

 

Una vez alcanzada la carretera del Faro de San Emetrio, continuaremos por ella en dirección contraria al mar, buscando el Mirador del Picu, desde donde podremos ver simultáneamente el Mar Cantábrico, gran parte de la costa oriental hasta más allá de Llanes y los Picos de Europa con el Naranjo de Bulnes, siempre que la climatología lo permita.

 

Continuaremos por esa misma carretera hasta el núcleo rural de Pimiango, dejando a la derecha los potentes acantilados que dan acceso a las playas de Regolgero y Mendía.

 

La aldea de Pimiango fue conocida por la dedicación de gran parte de sus habitantes a la confección de calzado artesanal, el cual comercializaban en otras tierras, realizando emigraciones estacionales cuyo retorno anual celebraban en la Romería de San Emeterio cada 3 de marzo.

 

Una vez atravesada la aldea de Pimiango, donde podremos visitar su Iglesia Parroquial y la talla medieval de la Virgen y el Niño que se veneraba en el Monasterio de Tina, avanzaremos por la carretera local que desciende desde la sierra plana hasta enlazar con la carretera nacional 634, en el núcleo del Peral.

 

Poco antes de llegar a este enlace, podremos visitar el pequeño Cementerio de Colombres, uno de los más significativos de Asturias, construido con capital procedente de la emigración americana.

 

Al llegar a la CN-634, la cual tendremos que cruzar con cuidado para retomar la senda que continúa detrás de un hotel, podemos optar por tomar el desvío a Colombres.

 

Atravesada la CN-364, giraremos a la derecha para continuar por camino asfaltado, pasando por la capilla de El Crsito, donde giraremos a la izquierdahasta llegar al camping de Llavandes, en dirección a la playa de la Franca. Antes de volver a encontrarnos con la CN-634, y sin cruzarla, nos incorporaremos al camino que se dirige a Tresgrandas, para recorrer por él unos 1.500 metros y abandonarla al encontrar un camino de zahorra, siempre en dirección Oeste.

 

En la Franca podremos optar por apartarnos de la senda y acercarnos hasta su bella playa, la cual adquirió fama en el medievo por ser un punto de desembarco de mercancías "francas de alcábala" (libre de impuestos). El entorno de la playa de la Franca pronto será objeto de un proyecto de recuperación medioambiental.

 

Tras cruzar el río Cabra, límite entre los concejos de Ribadedeva y Llanes, a través de un puente atribuido a la conquista romana de las provincias cantábrica e integrado en el Camino de Santiago, tomaremos en el camino que sube en pronunciada pendiente por la sierra plana de La Borbolla. Esta sierra está considerada como Lugar de Interés Comunitario para las aves, habiéndose detectado en ella la presencia de nutrias, lagartos verdinegros, salamandras, rabilargos o ciervos colantes entre otros, así como importantes especies de helechos y yacimientos arqueológicos.

 

Antes de ascender a la Sierra de la Borbolla, podremos optar por visitar los molinos que sitúan en la margen derecha del río Cabra, testigos de la gran actividad agrícola que existía en estas tierras del siglo XIX. Esta senda alternativa toma el nombre de "Senda de los Molinos Hidráulicos de la Cuenca del Río Cabra". A lo largo de su curso encontraremos 10 molinos, de los que tan solo uno, el Molino de Gasparín, continúa en funcionamiento.

 

En lo alto de la sierra existe un mirador desde donde se puede visualizar gran parte del trayecto. A la derecha, y a vista de pájaro, podremos ver la costa karstificada, plagada de "bufones" donde se labran sorprendentes playas como la de Cobijeru y su molino de mareas. Y a nuestros pies veremos el núcleo de la Buelna y su playa de doradas arenas, mientras que si miramos hacia poniente podremos divisar hasta el núcleo de Pendueles hacia el que nos dirigiremos siguiendo camino.

 

Una vez atravesada la sierra plana, descenderemos hascia el núcleo de Buelna por una carretera local. Atravesaremos de nuevo la CN-634 y nos adentraremos por el pueblo en dirección Oeste, cruzando la vía de ferrocarril y dirigiéndonos hacia la playa por la senda señalizada.

 

Este tramo de senda serpentea muy próximo al mar. Dejando atrás la fabulosa playa de Buelna seguiremos en dirección al núcleo de Pendueles y poco antes de llgar a él podremos visitar, tomando un ramal hacia la derecha, la playa del mismo nombre. La playa de Pendueles es muy distinta a las conocidas playas llaniscas de finas arenas y aspecto mediterráneo. Está formada en su mayoría por cantos rodados y constituye un tómbolo de gran originalidad paisajística, que la diferencia del resto.

 

Una vez en Pendueles habremos recorrido un total de 22,4 kilómetros. Si deseamos hacer un alto en la jornada, tanto en Buelna como en Pendueles existen numerosos alojamientos rurales que pueden ofrecer todo tipo de comodidades al viajero, antes de retomar el camino.

 

El núcleo de Pendules cuenta con numerosos lugares de interés, entre los que sedtaca la Iglesia de san Aclisco, con  una portada gótica; La Casa del Conde; el Palacio de Mendoza Cortina, en la actualidad en proceso de rehabilitación, y numerosas casonas de indianos.

 

Lugares de interés

 

Ruinas del monasterio de Tina

 

El monasterio de Tina, hoy en ruinas, tiene sus orígenes en el S. VIII y está relacionado con la ruta Jacobea de la costa.

Según un documento del siglo XVI, hallado en el Archivo de Álvarez de Asturias, la Casa de Nuestra Señora de Tina era dependiente desde tiempos remotos de la Abadía de Lebanza, fundada en el S. XIII. Consta de una cabecera formada por tres ábsides semicirculares cubiertos por bóveda de cañón y cuarto de esfera, comunicados entre sí e iluminados por estrechas saeteras.

El ábside central, mucho más alto y ancho, tiene embocadura en arco de triunfo apuntado y los laterales en medio punto. Carece de decoración y se considera que su arquitectura está relacionada con el Císter.

Una lauda sepulcral de este Monasterio se conserva en el Museo Arqueológico de Asturias.

En las inmediaciones del templo se conservan las ruinas de lo que debían de ser las dependencias del Monasterio, ruinas localizadas en un magnífico paisaje costero, rodeadas de bosquetes de encinas que caen sobre el mismo mar Cantábrico.

Tal vez sea éste uno de los lugares más "mágicos" y evocadores de la costa asturiana, donde destca la presencia del mayor encinar de Asturias y el colitario Faro de San Emeterio.

 

Cueva del Pindal

 

La Cueva del Pindal, situada al mismo borde de un acantilado, fue la primera de las cuevas prehistóricas descubiertas en Asturias por H. Alcalde del  Río en el año de 1908. Está declarada Bien de Interés Cultural desde 1924. Tiene su datación en el Paleolítico Superior, el cual se desarrolla entre 18.000 y 6.000 años antes de nuestra era. Los seres humanos que habitaban estas cavernas eran principalmente cazadores y recolectores de moluscos.

Dentro del Magdaleniense tendría lugar otro periodo, conocido como el Asturiense, en el que se han encontrado numerosos yacimientos de conchas situados en las entradas de las cuevas y útiles relacionados con el marisqueo. Estos hombres, además de dedicarse a sus actividades primarias de caza y pesca, también eran artistas. Las pinturas y grabados que nos han legado hablan de sus creencias e inquietudes, destacando en la Cueva del Pindal un elefante y un pez, además de bisontes, caballos y signos de diverso trazo.

Se puede suponer que esta cueva tenía acceso directo al mar, si bien las posteriores transgresiones marinas elevaron la actual línea de acantilado hasta su situación actual.

 

Colombres

 

El núcleo urbano de Colombres esconde sus raíces en época altomedieval, teniendo constancia de su existencia a través de fuentes documentales datadas en el siglo XII. El territorio que encabezaba perteneció a las Asturias castellanas de Santillana entre el siglo XIII y el año 1834, momento en que se incorpora de nuevo a Asturias, en base a la organización provincial del territorio español.

El nombre con el que se conocía al concejo en el siglo XVIII era el de "Real Valle de Ribadedeva" y sus hijos eran hidalgos, no estando sometidos ni a la nobleza ni al clero, como era común en esos tiempos. Por el contrario, sus habitantes siempre presumieron de independencia y libertad, que les llevaron a surcar los mares a través de los siglos en busca de fortuna.

Se tiene constancia de que ya en el siglo XVI, Ribadedeva fue cuna de ilustres marinos, entre los que sobresalió D. Juan de Escalante y Mendoza, Capitán General de las Flotas de Indias y autor del Itinerario de Navegación de los Mares y tierras Occidentales, publicado en 1575, obra de vital importancia para conocer las rutas que seguían las flotas españolas hacia América y Asia.

Pero el verdadero auge urbanístico de Colombres llegaría precisamente de manos de esos "indianos" que hicieron las américas y regresaron para invertir parte de sus fortunas en obras públicas y ostentosas viviendas familiares.

Los edificios más relevantes de Colombres son obra de estos hombres, destacando entre ellos La Quinta Guadalupe, hoy convertida en archivo de Indianos, mandada a contruir por Iñigo de Noriega Laso, nacido en Colombres en 1853, el cual emigró a México en su adolescencia.

 

El Paisaje protegido de la Costa Oriental

 

El Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Asturias (P.O.R.N.A) incluye gran parte de la costa oriental de Asturias como "Paisaje Protegido", merecedor de tal protección por su geología caliza, que permite la existencia de especies vegetales propias de climas más templados como las encinas, los acebuches (olivos silvestres) y helechos subtropicales, vestigios de un período cálido posterior a la última glaciación y que han conseguido aclimatarse gracias al microclima húmedo y templado que domina en este sector costero.

El Paisaje Protegido de la Costa Oriental ocupa una estrecha franja de unos 30 kilómetros  de longitud con una anchura variable de uno a cuatro kilómetros que abraca la totalidad del litorial del concejo de Ribadedeva y gran parte de Llanes. El roqueado calizo ha sufrido procesos de disolución conocidos como "modelado kárstico", dando origen a múltiples formas de relieve como el "lapiaz costero" (cortantes agujas del borde de los acantilados), "dolinas" (depresiones en forma circular resultado del hundimiento del suelo); "poljés" (valles ciegos), o los espectaculares "bufones", caóticas oqueadas comunicadas con el mar por las que asciende aire a presión y que en época de tempestad arroja a la superficie potentes chorros de agua acompañados de un estremecedor ruido del que viene su nombre. Frente a esta singular rasa costera karstificada, destacan pequeños promontorios, en numerosos casos cubiertos por encinas, que se conocen con el nombre de "cuetos". Cuando estos "cuetos" son capturados por el mar se convierten en islotes llamados "castros". Esta peculiar y personalísima forma de relieve origina un frente costero de extraordinaria belleza, convirtiendo a estas costas en una de las más hermosas de Europa.

Dentro de su vegetación destaca la presencia de la encina (Quercus ilex), especie catalogada como de interés especial, explotada masivamente en otros tiempos para la obtención de carbón vegetal y el olivo silvestre o acebuche (Olea europea). También es de destacar que siglos atrás estas costas eran productoras y exportadoras de cítricos, especies propias del clima mediterráneo, las cuales pudieron coexistir con las especies atlánticas debido a la conjunción de la caliza como un clima benigno y húmedo.

La fauna dominante de este Paisaje Protegido son las numerosas aves marinas que visitan o pueblan permanentemente la costa. Entre ellas destaca el cormorán moñudo y el paiño europeo, declaradas "especies de interés especial".

 

Bufón de Santiuste

 

Este "Monumento Natural", incluido dentro del Paisaje Protegido de la Costa Oriental de Asturias, se localiza en las proximidades del límite de los concejos de Ribadedeva y Llanes, al oeste de la playa de la Franca.

Este "bufón" es el mayor de todos los existentes en la costa oriental y es capaz de arrojar un chorro de agua de más de 40 metros de altura. El acceso se realiza a pie a través de un camino rural que parte del núcleo de Buelna, en el concejo de Llanes, del que dista unos 500 metros.

Si visitamos el "bufón" en tiempo de tempestad, cuando se encuentra en plena actividad, es necesario hacerlo con extremada prudencia y no aproximarse nunca a la boca.

 

Playa de Cobijeru

 

El "Monumento Natural de la Playa de Cobijeru" se localiza en el concejo de Llanes, a tres kilómetros al este del núcleo de Buelna. Comprende la depresión en la que se encuentra la playa de Cobijeru, la depresión de la playa del Molín -antiguo molino de mareas- y la cueva de Cobijeru.

El acceso se produce a pie por camino rural y praderías.

La primera visión de la playa de Cobijeru o de Las Acacias en indescriptible.

Todo lo que se pueda decir de este espacio es poco. Sin más, hay que ir, con todo el cuidado y respeto que merecen estos parajes, únicos y frágiles.

Lo primero que nos sorprenderá será ver una "playa sin mar" en la que las mareas suben y bajan, al igual que en el resto de las playas cantábricas. Para comprenderla tendremos que conocer la compleja morfología kárstica de estas costas.

Esta pequeña playa se forma en una pequeña depresión semicircular donde desemboca un pequeño arroyo. Sus márgenes estan bordeados por acacias y especies propias del bosque galería, como alisos y sauces.

Ya en el frente del acantilado existe un original puente natural de roca caliza conocido como "puente del caballo".